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La Orquesta Septentrional de Haití es la más antigua formación musical todavía activa en Haití : a lo largo de sus 59 años de existencia, con más de 300 temas grabados, ha sido el testigo de la evolución de la música popular urbana haitiana.

La Orquesta Septentrional nace en el Norte del país, en el Cabo Haitiano, en julio de 1948, de la fusión ocasional del « Quatuor Septentrional » con el « Trio Symphonia ». Los siete músicos, a los cuales se suman dos invitados, se reúnen primero para animar un baile y ganar algunas gurdas más; luego, ante la demanda, deciden continuar la experiencia. Se estructuran en seguida como asociación, dirigida por un comité director, lo que quizás haya sido uno de los secretos de su estabilidad en el tiempo. En aquella época, la mayora de los músicos no son profesionales y sólo encuentran en la música, además de una satisfacción personal, una fuente de recursos suplementarios. Sin embargo, sus condiciones de vida y sus ocupaciones múltiples complican el trabajo en los grupos musicales. La asociación de la Orquesta Septentrional emprende luchar contra la precariedad de la vida artística. A lo largo del tiempo, reúne dinero para abrir su propio night club, el « Fuego Verde », y no depender más de la voluntad de los programadores. Luego construye un teatro, monta su propio sello discográfico (Cosept) y un plan de seguro que protege a cada uno de los músicos.

Musicalmente, la Orquesta Septentrional de los principios se limita con retomar en las fiestas pueblerinas los éxitos locales y latinoamericanos. Interpreta méringues y ritmos folclóricos haitianos, previamente modernizados por orquestas tales como el “Jazz des Jeunes”. Se inspira también de los ritmos latinos de moda : bolero, pachanga, merengue, mambo, ranchera, etc. En aquella época, la producción musical haitiana no es suficiente para ocupar continuamente las ondas. Las radios programan mucha música latinoamericana. Su influencia es cuanto más importante que en el Norte del país, “Radio Progreso” de Cuba” y “La voz dominicana” de Santo Domingo se captan más fácilmente que las emisoras de la capital.

En esas condiciones, la Orquesta Septentrional resiste muy bien, en un primer momento, a la competencia de los grupos de Puerto Príncipe y al nacimiento del estilo konpa dirèk. Este surge en los años 50, a partir de una iniciativa de los saxofonistas Nemours Jean-Baptiste y Webert Sicot que, bajo la influencia de las músicas latinas, proponen una versión haitiana, más lenta y simplificada, del merengue dominicano. Luego evoluciona siguiendo la moda francesa “yéyé” y el rock and roll, para acabar imponiéndose en todo el país, en las décadas de los 60-70.

Mientras tanto, “Septen” conquista Puerto Príncipe y gana el apodo de “Bola de Fuego de Haití”. Ante la competencia, también crea una novedad : elabora su propio esquema rítmico, llamado tambien “bola de fuego” o “ritmo de fuego”, caracterizado por el toque simultáneo del tambor, de la batería y del bajo. Es la época de Oro de “Septen”: tras la decadencia de las grandes orquestas de Nemours Jean-Baptiste y Webert Sicot, y el exilio de otras, ocupa el primer plano y gana todas las clases sociales, en todo el país, donde suena su sección de metales compuesta a menudo de tres saxónofos y tres trompetas. Vienen luego los años negros, marcados por la desaparición de varios músicos compositores y de Roger Colas, el cantante-estrella que acompañó a la Orquesta durante más de veinte años. “Septen” se acerca entonces al konpa, la corriente musical que domina la economía y los medios de comunicación.

Desde 2004, « Septen » ha entrado en un nuevo período, caracterizado en particular por el cambio de dirección musical y la contratación de jóvenes músicos en reemplazo de la antigua generación. Siempre fiel a su tradición, la Orquesta Septentrional, verdadera institución de la música haitiana, sigue recorriendo Haití al son de las méringues, konpa, boleros y otros “ritmos de fuego”, tocando sus inumerables éxitos aumentados de temas nuevos.