En Haití, la música folclórica, constituida en mayor parte a partir de la herencia africana, está presente sobre todo en las zonas rurales del país, donde la interpretan músicos aficionados reunidos alrededor de los templos vodú. Sin embargo, desde hace algunos años, impulsada por el movimiento rasin, que recomienda el retorno a la vertiente africana de las raíces haitianas, también está presente en la escena gracias a grupos profesionales, entre los cuales el más popular es sin duda el grupo « Racine Mapou de Azor».
« Racine Mapou de Azor» está dirigido por Lénord Fortuné « Azor », cantante y percusionista que perteneció a numerosas agrupaciones, de música bailable haitian konpa (entre las cuales SS One et Scorpio) o de folclore (compañía de baile Bakoulou), antes de formar parte del grupo « Racine Kanga de Wawa ». Durante los 90, con el movimiento rasin, este grupo, encabezado por Jacques Maurice Fortéré, « Wawa », empezó a tocar la música vodú en conciertos : con él, la música vodú pasó directamente del templo a la escena. De esta manera, empezó a salir de su marginación y hacerse escuchar abiertamente en todo el país, beneficiando en particular de los medios modernos de difusión (disco, radio, televisión). Ganó así una forma de reconocimiento : hoy en día los grupos rasin participan en el Carnaval de Puerto Príncipe donde desfilan orgullosamente como parte íntegrante de la escena musical haitiana. El éxito de « Racine Mapou de Azor » significa entonces, en parte, la normalización del vodú, a través de su música, su reconocimiento como cultura, y la aceptación de la parte africana y campesina de la identidad haitiana.
En esta perspectiva, los miembros del grupo, que son todos practicantes del vodú, se inscriben explícitamente en la tradición y el universo simbólico vodú, al que se refiere directamente el nombre del grupo. Aspiran a mantener el contacto con las raíces de la tradición y lo sagrado, como el mapou, árbol sagrado del vodú que tiene la fama de albergar a los espíritus.
Musicalmente, con cantos y percusiones, tanbouren y congas, el grupo « Racine Mapou de Azor » interpreta la música folcórica o rasin pura, es decir sin arreglos modernos ni instrumentos eléctricos (mientras que la otra tendencia de las músicas rasin adoptan los ritmos del rock y su instrumentación).
Marcada por el repicar incansable de los tambores de inspiración petro – apenas sostenidos por un drum machine, la voz potente de Azor, de timbre característico de los sacerdotes vodú, secundada por un coro de mujeres, celebra a los loas del vodú, canta el apego a las raíces o comenta los episodios de la vida política y otras discusiones artísticas.
Después de doce años de existencia, siete discos grabados, varias giras por el extranjero (incluidos nueve viajes a Japón), y un documental (Haïti, cœur battant de Carl Lafontant), el grupo « Racine Mapou de Azor » logra el reto de conservar la autenticidad de la música tradicional, sirviéndose de los medios modernos de difusión, que le permiten inscribirse en la escena musical profesional de Haití, y rivalizar con las músicas que suelen monopolizar la actualidad.